EDUARDO MUÑOZ ORTS “LALO”

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biografía:

Por Francisco Agramunt Lacruz

EDUARDO MUÑOZ ORTS “LALO”

Pintor

Valencia, 6‑VI‑1907 / Issy‑les‑Moulineaux (París), 10‑V‑1964

Eduardo Muñoz Orts nació en Valencia, el 6 de junio de 1907, en el seno de una familia de la clase media compuesta por seis hermanos. De su padre, un prestigioso abogado valenciano, heredó su gran estatura, un porte de caballerosidad y su simpatía natural. Como todos los niños de familia burguesa y liberal, cursó los estudios de bachillerato en el Instituto Luís Vives, centro docente que gozaba de un gran prestigio en la vida cultural de la ciudad.

Inició la carrera de Derecho en la Universidad de Valencia pero pronto dejó de asistir a las clases, convencido de que lo suyo era el dibujo y la pintura, afición que había desarrollado desde la niñez y que evidenciaba dibujando caricaturas de los maestros, profesores y condiscípulos. Seguro ya de su vocación, se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos (1921-1926), dónde rápidamente, por su carácter extrovertido, su elocuencia y su cordialidad, se atrajo la amistad y la admiración de numerosos condiscípulos. Alumno de los pintores Isidoro Garnelo, José Renau Montoro y Ricardo Verde, tuvo la suerte de coincidir en las aulas de San Carlos con un grupo de artistas que se distinguían por su progresismo político y estético y que más tarde configurarían la denominada vanguardia valenciana de los años treinta (Antonio Ballester, Francisco Badía, Francisco Carreño, Armando Ramón, José Renau Berenguer, José Sabina…) Con este grupo participó en exposiciones colectivas, en la redacción de manifiestos, en mítines políticos y en huelgas escolares de gran repercusión en la vida académica valenciana. Se afilió a las Juventudes Socialistas y ocupó un cargo directivo en la Federación Universitaria Escolar (F.U.E.) de la Escuela de San Carlos participando, entre otras actividades, como director de escena del grupo teatral "El Búho" (1934‑1939), donde coincidiría, asimismo, con Luis Llana, Frederic Miñana, Manuel Palau, Dámaso Alonso, López Chavarri, etc.

No solamente tenía tiempo para pintar y participar en actos políticos, sino que asistía a las principales tertulias literarias y artísticas de la ciudad. Pero sobre todo frecuentaba la Sala Blava d'Acció Art, donde se reunía con sus inseparables amigos Juanino Renau, José Bueno, Juan Gil-Albert, Lucio Ballesteros Jaime, Rafael Pérez Contel, Emilio Gómez Nadal, José Renau y Enrique Segarra. 

La personalidad de Eduardo Muñoz Orts descollaba inmediatamente del resto del grupo por su inteligencia, sentido del humor y cordialidad, que lo convertían en un tipo singular que transmitía constantemente alegría a todos los demás. Pero su aparente alegría ocultaba a un ser callado, reservado, reflexivo, que ocultaba una gran amargura. En efecto, la muerte temprana de su novia, como consecuencia de una penosa enfermedad, fue un acontecimiento decisivo, según su hermano Antonio, trastocó su carácter y le dejó marcado para el resto de su  vida.

¿Cuáles fueron sus influencias artísticas? Sus comienzos artísticos estuvieron influenciados por los postulados de la tradicional Escuela Pictórica Valenciana, caracterizada por ser la heredera directa del sorollismo, que tanto peso específico tuvo en el arte autóctono. En sus primeros cuadros se advertía la sugestión que sentía por los paisajes de la huerta, la serranía y los temas marinos, que plasmaba con extremado rigor impresionista. Sus cuadernos de apuntes contenían una increíble variedad de escenas de la huerta y los alrededores de Valencia. También se dedicó a la realización de retratos y caricaturas de sus amigos -la mayoría condiscípulos-, dibujados con energía y que, sin duda, eran extremadamente naturales.

Conviene precisar que sus éxitos iniciales los logró precisamente con sus caricaturas, y su primer triunfo oficial lo consiguió en 1932, al ganar el premio del Concurso de Carteles convocado por el Instituto Nacional del Vino. Además de los dibujos, ejecutó algunos estudios para la Escuela de San Carlos de estilo academicista, piezas establecidas que le fueron sugeridas por sus profesores. Aquellas obras  reflejaban el sentimentalismo y el gusto pseudoacademicista de su época. Su primera exposición individual la celebró en la Sala Blava, núcleo principal d'Acció d'Art. La crítica destacó entre todas las obras la titulada Els Canyarets, pintura de connotaciones costumbristas en la que se advertía en la muestra que era un pintor enamorado de la luz, de los paisajes valencianos; un gozador de los infinitos matices de color de los árboles rozados por el viento y del misterio que emanaba de las simples cosas cotidianas. Había, ciertamente, un temblor poético en los cuadros, que estaban detrás o más allá de la tradicional Escuela Pictórica Valenciana.

En sus obras se destacaba la nitidez, el equilibrio y la coherencia de las formas, al mismo tiempo que el refinamiento, cuando no el esplendor exuberante, casi fauve, de su paleta. En 1934,  expuso la obra titulada Jardín de Pobre, en la Exposición Regional de Bellas Artes que se celebró en el claustro de la Universidad Literaria. Entonces comenzó un período de intensa actividad artística que se vio recompensado por diversos galardones y por los elogios de la crítica especializada. Había adoptado ávidamente diversas técnicas y estilos artísticos y, a su manera, sacó partido de cada uno de ellos. Así, para su condiscípulo Rafael Pérez Contel, pintaba como un fauve valenciano, siguiendo un poco la técnica de la herencia pictórica catalana.  Afiliándose al noucentismo, su pintura pretendía antes que nada transmitir un mensaje lírico, personal e introspectivo, dentro de la nueva visualidad instaurada por los pintores barceloneses, principalmente por Joaquín Mir.  

Al estallar el pronunciamiento militar participó en las distintas acciones populares y revolucionarias en defensa de la legalidad republicana. Se adhirió a la Alianza de Intelectuales para la defensa de la Cultura y luego se enroló voluntario a un batallón alpino, siendo destinado al frente de Aragón, para pasar luego a los Pirineos. Tras estudiar en la Escuela Popular de Guerra, fue destinado al Estado Mayor de El Campesino. Su idealismo revolucionario y su compromiso político le empujaron a las trincheras. La verdad es que él,   a quien ningún heroísmo faltaba para su aureola, se portó en los campos de batalla como si su vida sólo perteneciera a la causa popular, a la defensa de una legalidad y de unos ideales democráticos. A la luz de una nueva situación, este hombre, que con tan buen pie había entrado en el mundo artístico valenciano, fue descubriendo en sí mismo un pasado que justificaba su personalidad artística innata, de ahí sus huidas hacia un regresivo ideal utópico, que él instalaba en un dorado futuro que siempre se le escapaba.

El fin de la guerra  sorprendió a Eduardo Muñoz en los Pirineos, por lo que le resultó relativamente fácil cruzar la frontera y entregarse a las autoridades francesas. Su condición de oficial del Ejército Republicano, y tal vez su militancia política en el Partido Comunista, fue la causa que lo trasladasen a un campo de internamiento de Collioure. Allí formó parte de una Compañía de Trabajo Militarizado, y, al producirse la invasión alemana, fue movilizado por el Ejército francés y en unas operaciones de guerra en las inmediaciones de Dunkerke fue hecho prisionero y enviado a un Stalag donde pinto tres pequeñas aguadas y mas tarde  al campo de exterminio de Mauthaussen, en Austria.

Fue uno de los pocos supervivientes de los 6.502 españoles exterminados en el campo de Mauthausen (1940‑45). Durante su estancia en este campo, se vio obligado a desplegar todo su ingenio y habilidades para sobrevivir del terrible genocidio que allí tenía lugar. Por su condición de artista fue enviado al barracón de los privilegiados donde el capitán del campo, Bachmayer, le encargó diversos cuadros y la decoración y ornamentación del pabellón de caza. Su simpatía natural y su carisma personal le hizo atraerse la confianza de este capitán y otros jefes, que le permitían cierta libertad de movimiento por las distintas instalaciones del campo. Así, pudo colocar en puestos seguros a compatriotas que realizaban trabajos penosos y que asumían responsabilidades en la dirección de la resistencia clandestina.

Fue expatriado y trasladado a París por la Cruz Roja antes que el resto de sus compañeros. Tras un largo periodo de hospitalización en  esta capital, se recuperó lo suficiente para reanudar sus actividades políticas y artísticas. Se instaló en un apartamento del Barrio Latino y comenzó a colaborar con textos literarios y con ilustraciones en diversas revistas. Fue entonces cuando reanudó su amistad con Madeleine, una joven francesa que había conocido en Valencia bastantes años atrás, y con la que contrajo matrimonio. Instalado en la localidad francesa de Yssy les Molineaux, en las cercanías de París, inició con el despegue del mercado artístico internacional.

La pintura alcanzará en París un auge considerable por la irrupción de las tendencias abstractas y por la aparición de nuevas galerías y una clientela con grandes posibilidades adquisitivas. El arte español en particular, representado en la capital francesa por los mejores artistas ibéricos, conocerá asimismo una súbita pujanza, y numerosas exposiciones individuales y colectivas de artistas exiliados y emigrados españoles tendrán lugar. Figurará en un puesto preeminente en esos grupos, en los que se encuentran los más destacados de ellos, como Picasso, Gris, Miró, Bores, Peinado, González, Viñes, Balbino Giner, Domínguez, Flórez, Ortí, Clavé, Ginés Parra, Joaquín Peinado, José Palmeiro y otros.

El primer acontecimiento artístico de importancia en el que participó fue la exposición Art et Resistence, organizada por los Amigos de la Resistencia y Partisanos Franceses, que se celebró del 15 de febrero al 15 de marzo de 1946 en el Museo de Arte Moderno de París. Ese mismo año volvió a exponer en el Primer Salón d'Art Catalán, que se celebró, del 8 de noviembre al 6 de diciembre, en la Galería Reyman. En 1948 expuso su obra en la X Exposición de Arte Contemporáneo que se celebró en el Ayuntamiento de Boulogne-Billancourt del 29 de mayo al 20 de junio. Ese mismo año volvió a colgar sus obras en el XI Salón de Pintura, Escultura y Cerámica de la Siciété des Amis des Arts de Vanves. En 1950 participó en la exposición Cuadros de Picasso y obras ofrecidas por artistas franceses y de otros países que se celebró en la Maison de la Penseé Franciase, organizada por la Conferencia de Europa Occidental para la Amnistía con los Prisioneros y Exiliados Políticos Españoles. Homenaje de los artistas españoles al poeta Antonio Machado fue la exposición que se celebró del 4 al 24 de febrero de 1955 en la Maison de la Penseé Francaise, y en la que expuso la obra Composición.

La actividad artística de Eduardo Muñoz fue muy intensa, exponiendo en varias ocasiones en el Salón de los Independientes de París. Su nombre, cada vez más conocido, fue incluido en el famoso International Directory of Arts, una especie de guía biográfica en la que figuraban los más destacados artistas plásticos del mundo. Mantuvo una estrecha y cordial relación con los artistas españoles establecidos en París, con quienes solía verse en las tertulias artísticas o en las reuniones del partido comunista. Entre sus amigos íntimos se encontraba Pablo Picasso, artista al que admiraba profundamente y quien más ayuda le prestó al abandonar el campo de exterminio de Mauthaussen. Desde sus primeros encuentros se estableció una franca relación entre los dos artistas españoles, que compartían la misma ideología comunista y mantenían puntos de vista coincidentes sobre casi todas las cuestiones de la vida. Bajo la influencia magistral de Picasso, comprendió que ya era tiempo de innovarse y buscar su propio camino artístico. A través de las enseñanzas y los consejos de su amigo, nuestro artista vio iluminarse sus intuiciones esteticistas y comprendió que aquel amor suyo por la gran pintura impresionista no podía actualizarse en el presente con obras concretas. No ocultó su viva admiración también por Léger, cuya academia libre frecuentó durante algunos años.

Exposiciones Colectivas / Selección

"Galérie Visconti", Perpignan, 1946.

"Premier Salon d'Art Catalan", París, 1946. “Art Contemporain” París, 1948.

"Les Artistes Españols", París,1955.

"Hommage des Artistes Espagnols au Poéte Antonio Machado", 1955. "Union des Artistes d'lle de France", 1956.

"Société des Amis des Arts de Vanves", 1956.

"Les Artistes Espagnols á 1'occasion d’une manifestation a l'égard de Monsicur J. Vidal", 1956. «Exposition pour l'Amitié aux Emprisonnés et Exilés Espagnols", Musée d'Art Moderne de la

Ville de Paris, 1956.

"Un siglo de pintura valenciana: 1880‑1980. Intuiciones y Propuestas", Valencia, Instituto Valenciano de Arte Modemo, 1994.

BIBLIOGRAFIA

AGRAMUNT LACRUZ, Francisco: "Los grandes olvidados de la pintura valenciana. Eduardo Muñoz Lalo. Vida y drama de un romántico", en Valencia Atracción, Año LIII, n.‑ 523, Valencia, agosto, 1978, pp. 11‑13.


Anónimo: "Murió en París el pintor valenciano Eduardo Muñoz Orts (Lalo)", en Senyera, n.108‑109, México, D.F., mayo‑junio‑julio, 1964, p. 6.

SEGARRA, Tomás, Enrique: "Artistas Españoles en París", en Senyera, n.‑ 54‑55, México, D.F., octubre‑noviembre, 1959, p. 6.

Varios Autores: "Biografias", en Un sig1o depintura valenciana: 1880‑1980. Intuiciones y propuestas, Valencia, Instituto Valenciano de Arte Moderno, 1994, p. 329 (presentación: J. F. Yvars).

EXILIADOS – LA EMIGRACIÓN CULTURAL VALENCIANA (SIGLOS XVI-XX)

Vol III – DICCIONARIO BIOGRÁFICO DEL EXILIO CULTURAL VALENCIANO (1939-1975) MANUEL GARCIA

EDITADO POR: CONSELLERIA DE CULTURA DE LA GENERALITAT VALENCIANA

COLECCIÓ HOMENATGES